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EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO. —La presentadora de noticias y arquitecta Lisette Selman afirmó que uno de los principales retos de la comunicación actual es la falta de pensamiento crítico que escasea en la sociedad, al tiempo que destacó la importancia de la formación profesional en el ejercicio de esta área.
Durante la entrevista con Ana Mercy Otañez en el podcast A Metro y Medio, de la plataforma El Nuevo Diario Podcast, Selman dejó claro que la comunicación va mucho más allá de hablar bien o tener presencia ante una cámara. A su juicio, comunicar implica responsabilidad, formación, respeto y una profunda conciencia del impacto que puede tener cada palabra en la sociedad.
“La educación de hogar y la preparación académica son fundamentales. Una persona puede formar o deformar a través de la comunicación”, expresó, al advertir sobre los riesgos de una época en la que cualquier micrófono o plataforma digital puede ser usado sin criterio ni responsabilidad.
Selman también habló sobre su evolución profesional y personal. Reconoció que durante años fue vista como una figura excesivamente formal, distante incluso, pero con el tiempo decidió mostrar una faceta más cercana, espontánea y humana, sin perder la sobriedad que siempre la ha caracterizado.
En ese proceso, dijo, ha sido clave la vida espiritual, la reflexión y la capacidad de rectificar. Para ella, crecer no significa abandonar la esencia, sino permitir que otras dimensiones de la personalidad también encuentren espacio.

“Yo también aprendo de la nueva generación. En ese punto medio crecemos todos”, afirmó.
Uno de los momentos más potentes de la conversación llegó al hablar del legado. Lissette Selman aseguró que desea ser recordada como una mujer apegada a lo correcto, a lo digno y a los principios, y que siempre ha creído que hay dinero que no vale la pena ganarse si para obtenerlo hay que comprometer la moral o la dignidad.
“Los compromisos morales nunca terminan de pagarse”, sentenció.
La veterana comunicadora también se refirió al ejercicio ético del oficio en tiempos de inmediatez, sobreexposición y búsqueda rápida de fama. Aseguró que el verdadero éxito no debería medirse por popularidad, sino por coherencia, credibilidad y capacidad de inspirar.
En el plano personal, habló con emoción de su rol como madre y abuela. Reveló que cada viernes reserva un espacio sagrado para compartir con sus hijos, nietos y demás familiares, una tradición heredada de su madre que hoy mantiene viva como parte esencial de su equilibrio.
Además, confesó que disfruta profundamente los pequeños espacios de bienestar: caminar, ver el mar, compartir con sus perros, reunirse con amigas, ver series, ir al cine o simplemente sentarse sola con una copa de vino.
Para Selman, esos momentos no son un lujo, sino parte de la salud emocional y espiritual que toda mujer necesita cultivar.
Hacia el final de la entrevista, dejó un mensaje directo para las mujeres de todas las generaciones: amarse, reinventarse, no posponer sueños y entender que nunca es tarde para comenzar de nuevo.
“La vida es hermosa, pero muy breve. Mientras uno respire, tiene derecho y deber de seguir creando proyectos, aprendiendo cosas nuevas y trabajando por esos sueños que parecían guardados”, expresó.
Con la serenidad de quien ha recorrido un largo camino sin perder la autenticidad, Lissette Selman reafirmó que el verdadero propósito no está solo en alcanzar metas, sino en vivir con plenitud, dejar huellas correctas y abrir camino a otros.
“Las limitaciones existen solamente en la imaginación”, concluyó.
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